En este post os voy a hablar de como fue la llegada de mis Ajolotes a su nuevo hogar. Antes de nada, comentaros que me informé muy bien sobre todo lo que estos animales necesitan antes de comprar ninguno, ya que, a pesar de ser muy resistentes y relativamente fáciles de cuidar, necesitan, como todos los animales unas características mínimas tanto de terrario como de hábitat para poder vivir. Lógicamente, cuanto mejores sean estas condiciones, más tiempo nos durarán y mejor soportarán ciertas inclemencias o despides que podamos tener.

Ajolotes pequeños: por orden de izquierda a derecha: Blanco, negro, gold y albino

La compra de los ajolotes

Debo reconocerlo, fui muy osado al comprar directamente 4 ajolotes, la teoría lo dice muy claro, debe haber un mínimo de litros y espacio por ajolote si queremos tenerlos cómodos (puedes consultarlo en la sección «acuario del ajolote«), pero aun así me arriesgué, ya que era consciente que a pesar de su resistencia, siempre pueden suceder accidentes y alguno puede morir, sea por desgracias, por enfermedades, por canibalismo o cualquiera que fuera el motivo, así es que si, lo hice, pero lo hice también con una idea, comprarme uno de cada tipo de ajolote que podemos encontrar, siendo estos: ajolote albino, ajolote leucísitico, ajolote negro y ajolote gold, cada uno con su peculiar característica física que lo diferencia del resto de sus hermanos. En la foto de arriba se pueden ver claramente cómo eran todos cuando estaban recién llegados a su hogar.

Ajolote gold visto de cerca con branquias expuestas

El comienzo

Antes de comenzar, debemos saber que todo acuario necesita un proceso de adaptación previo a recibir cualquier animal en su interior, el cual necesita un tiempo y en función de lo que vaya a contener, unas características u otras (vamos, lo que viene a ser el «ciclado» de un acuario). Por ejemplo, si queremos tener ajolotes, debemos asegurarnos que el agua no debe estar nunca caliente, pues a pesar de ser animales que viven en México, sus aguas no son cálidas, a diferencia que si quisiéramos tener otros peces tropicales que sí necesitan de un hábitat más cálido. 

Reconozco que antes de introducir a mis nuevos amigos en su nuevo hogar, utilicé un par de Guppys como conejillos de indias, los cuales me ayudaron a comprobar que la calidad del agua era buena y que sería un lugar adecuado para ellos. 

A la hora de introducirlos, como es obvio, metí las 4 criaturas en una bolsa de plástico adaptada para aclimatar los peces a los acuarios (de hecho utilicé la bolsa donde venían los Guppys) y una vez cumplidos todos los tiempos, los ajolotes comenzaron a nadar en su nuevo hogar. Realmente se adaptaron muy rápido, pues son animales super tranquilos que buscan tranquilidad y comida. 

Los guppys duraron aproximadamente una semana vivos (daba por hecho que no durarían mucho) ya que tarde o temprano los ajolotes acabarían atacándoles, sino comiéndoselos enteros, pero por el tamaño de los anfibios esto aun no sería posible.

En la foto anterior podemos ver al ajolote gold cuando me llegó; era bastante pequeño y de hecho, si nos fijamos bien, veremos que aun no tiene la pata delantera completa y es que, como las ranas (y otros anfibios), cuando nacen son como espermatozoides bastante grandes con tan solo una cabeza y un cuerpo ondulante en el agua que, con el paso de los días, comienza a formar unas patas traseras y cuando estas están completas, continúa por las delanteras.


Ajolotes negro y gold pequeños sobre sustrato de arena

Al ser tan pequeños, lo más recomendable es alimentarles con alimento adaptado a su tamaño, como puede ser alimento granulado para anfibios jóvenes que podrás encontrar en tiendas especializadas.

Es importante que te detengas a comprobar si se las comen y más si tienes varios, pues alguno de ellos puede ser un poco más rezagado y no comer tanto como debería.

De momento, los 4 están vivitos y coleando y me resulta muy curioso ver como el ajolote gold es ligeramente más grande que el resto de sus hermanos, lo cual se nota tanto en el desarrollo de sus patas delanteras como en su apetito.

 

¡Continuaré actualizando!